sábado, 5 de agosto de 2017

Nunca hubiera podido ser mochilera



Definitivamente no hubiera servido para mochilera.
¿Vieron esa gente que viaja con dos calzones y un par de medias en la mochila, nunca hace reservas y duerme adonde la sorprende la noche? Pues bien, yo soy exactamente lo opuesto!!!
Yo necesito un buen hotel, cama confortable, baño sólo para mí y una agenda más o menos organizada de lo que pienso hacer.
Me encanta viajar, es parte de mi naturaleza. Pero previamente tengo que tener todo fríamente calculado. Y, nobleza obliga, debo reconocer que cada vez me cuesta más relajarme en la previa de un viaje.
Es innegable que me suelen pasar  muchas cosas imprevisibles y loquísimas antes de un viaje, pero la mitad de ellas sólo habitan mi cabeza. Y como bien saben, ese hábitat es un caldo de cultivo!!!
Pensé cuál podría ser la razón que me altere tanto, porque soy organizada, previsora… creo que lo soy desde que tenía   9 años y viajaba con el coro de niños!!! Debo haber sido yo y no mi madre quien controlaba que todo estuviera en orden. Y aún así, hay cosas que se me escapan… como corresponde. Si fuera perfecta, sería una Diosa y no un ser humano!!!
Creo que una de las razones puede ser  la vejez (me estoy haciendo grande: de tamaño también, pero eso es harina de otro costal). La otra razón tal vez sea… vejez!!!!!!!
Con la salvedad de algunos casos crónicos de TOC (Trastorno Obsesivo Compulsivo), los jóvenes son despreocupados, no se alteran así nomás, dejan todo más librado al azar.
En este viaje me atacó una histeria inexplicable. ¿Qué podía fallar? Si todo estaba organizado desde tanto tiempo antes. Pero la vida es impredecible y las cosas suceden.
El jueves, mi último día de trabajo, se me ocurrió echar un vistazo a mis pasajes de avión. Todo bien, las fechas, etc., excepto un detalle: había un vuelo de una hora que salía a las 11 AM y llegaba a las PM!!!!!! ¿Cuál dato estaba equivocado? ¿La partida o el regreso?
Sin meditarlo demasiado, llamé a mi víctima (mi pobre agente de viajes) a fin de consultar la incógnita.
Con la santa paciencia me indicó que después del mediodía era PM (como las iniciales lo dicen) así que si llegaba pasadas las 12, ya era PM aunque fuera un vuelo de una hora y piquito.
Me sentí la más idiota de las imbéciles y pedí disculpas por ser tan atropellada.
El segundo ataque de pánico del jueves llegó al llevar a Mora a la guardería. Cuando llegué a la casa nadie atendía la puerta, ni el celular, ni el teléfono fijo!!!! Al borde de un ataque de nervios, mi cabeza ya pensaba qué haría con mi pobre perra, que ladraba enloquecida sobre el auto queriendo bajar. ¿Y si había sucedido un imprevisto? ¿Si ya no podía quedarse allí? Un manojo de posibilidades desfilaron por mi loca cabeza, hasta que en el llamado 2738728 una voz somnolienta atendió el teléfono. A la dueña de la guardería se le había olvidado que ése era el día que llevaba a Mora y estaba durmiendo la sagrada siesta litoraleña!!
Sentí que el alma regresaba a mi cuerpo.
La tercera ya fue arribando a Rosario. Llamó puntualmente la gente del traslado a Ezeiza, verificando datos. Confirmaron el nombre del hotel y acto seguido me dicen 10-46. Por más cálculos que hacía, teniendo presente que las traffics siempre salen 8 horas antes del vuelo, no me cerraban los números. Y ahí, cual psicótica pregunto “¿Cómo 10:46?... ¿no es muy tarde?”
Silencio del otro lado… al rato, el sujeto en cuestión, muy intrigado pregunta: “¿Cómo puede decir que es tarde si todavía no le di el horario?” Sí, 1046 era la altura de la calle!!!! Que casualmente se llama igual que el hotel y por eso no la relacioné con el dato que me había dado antes.
Pedí disculpas hasta en japonés y el tipo se limitó a sonreír… hablará con tanta loca!!
Finalmente, en mi cómoda habitación de hotel, desarmé algunas cosas que tendría que llevar en la valija grande (que terminó con 19 kgs) y otras que llevaría a mano, para advertir con horror… que no me alcanzarían las pastillas ginecológicas para todo el viaje!!!!!!!!
No podía ser tan descuidada y haber contado mal.
Tengo hemorragias a causa de tres adorables miomas y por el momento no puedo cortar este tratamiento. ¿Cómo pude haber hecho mal la cuenta de las pastillas que necesitaría?
Comencé a buscar farmacias cercanas por internet y a llamar por teléfono. Todas coincidieron: sólo las traían por encargue. Sí, vieron que ahora ya las farmacias no tienen más stock, sacando aspirinas y pastillas de carbón, todo lo tienen que pedir a droguería. Además, éstas provienen de Mónaco... monegascas!! Ni imaginaba que tenían industria farmacológica!!
Cuando iba por la 5ta. farmacia, desistí. Y, como siempre decía mi mamá, puse el corazón en paz. Ya vería cómo me las arreglaría para tener al menos media dosis diaria.
Me relajé y puse la novela en la compu… no andaba!! Así que la vi por el celular.
Como olvidé activar el wi fi, gasté todos los Gb disponibles del mes que había comenzado  4 días atrás.
Conclusión: sí, estoy vieja. Y agradezco a Dios estar sola y no tener un marido o hijos a quienes torturar.
Un nuevo viaje comienza y, con él, una nueva aventura que quién sabe qué locuras deparará.

Ahora, a disfrutar!!!!!